Paisaje
8.16.2009 | 1 Comment
Hoy disfruté el caminar al trabajo, inclusive deseé que el camino fuera más largo. Fue un día en que el paisaje tan rutinario se lució, el clima y la atmósfera resplandecían brindando un experiencia muy linda.
No apuré un sólo paso y traté de percibir cada mínimo detalle del recorrido. Venía tarde a trabajar, pero era la hora perfecta para disfrutar del entrado amanecer: cerros nevados, brisa fresca, tierra húmeda, aromas inspiradores.
Fue como soñar despierto, y mientras lo hacía me di cuenta que no hay ciudades feas, por más que cotidianamente reniego de esta; es simplemente que cada una tiene su hora, y para mi esa fue la hora perfecta, cuando uno está sin dormir y camina por una calle que se va a despertar tarde. Con sus luces prendidas si necesidad y con la calma de no tener ninguna obligación urgente.
Hoy me enamoré de ese paisaje.








